Un trabajo de transición es importante para ti

Antonio Montoya/ Orientación Laboral

Todos tenemos nuestras expectativas en la vida, cuando pensamos en ellas lo hacemos en positivo, incluso idealizándolas. Todos estamos influenciados por sesgos cognitivos a la hora de dibujar nuestro futuro. 

Cuando estamos cursando una formación ¿Quién piensa que cuando finalice va a estar 4 meses buscando empleo?, ¿Qué estudiante universitario piensa que va a trabajar 18 meses y estará otros 4 en desempleo? Incluso, ¿quién piensa que la vida le hará decidir entre continuar con tu familia o tener que marchar para trabajar?.


Déjame decirte que casi nadie.

A todos nos gusta dibujar un futuro lleno de éxitos, buenas noticias, con oportunidades para aprovechar y crecer profesionalmente. No tenemos la tendencia a enfocarnos en los costes de oportunidad y de sacrificios que tendremos que hacer por lo que queremos. ¡Ojo! no digo que sea errónea o debas eliminar por completo esta visión porque soñar en tiempos de crisis es lo que nos hace avanzar.

Me gusta ser realista, analizar la situación y anticiparme a los giros dramáticos de los acontecimientos (como dice Fermín Trujillo) y si no puedo anticiparme, por lo menos, quiero estar preparado para cuando llegue el momento.

Cuando estás en un puesto de trabajo para el que estás sobrecualificado o vienes de un puesto con mucha responsabilidad, a nivel interno, sé el golpe emocional que supone y los pensamientos negativos que te asaltan. A nivel social, puede suponer difícil trasmitir la noticia de estar desempeñando un puesto de menor categoría ya que puede chocar con la expectativas que los demás han dibujado de ti.

Créeme eso solo está en tu cabeza.

En este artículo quiero compartir contigo mi experiencia, mi perspectiva y cómo gestiono mi trabajo de transición.

Qué es un trabajo de transición

Me gusta definirlo como ese puesto de trabajo que ocupamos durante un tiempo, que por lo general no está relacionado con nuestro perfil profesional ni trayectoria. Lo desempeñamos durante un tiempo concreto, con la intención de aprovechar ese paréntesis profesional, para acceder al puesto de trabajo que estamos buscando (trabajo objetivo).

Este tipo de trabajo lo he visto apodado de muchas formas. Me quedo con dos definiciones que le dan mis compañeras y expertas en el área de la empleabilidad, como son Grace Salazar denominando a este tipo de trabajos Machu Picchu influenciada por su tierra peruana, y Meme Romero lo llama trabajo alimenticio o de subsistencia.

¿Por qué un trabajo de transición?

Antes de profesionales, somos personas y como tales tenemos una serie de necesidades básicas que debemos que cubrir para poder vivir y desarrollarnos. Estoy hablando de pagar comida, facturas, coche, estudios, y una lista interminable de gastos que realizamos en nuestra vida cotidiana.

En nuestra trayectoria profesional podemos encontrarnos con situaciones en las que nos veamos en la necesidad de recurrir a un trabajo de transición por distintos motivos como: un despido inesperado, necesitar un tiempo para pensar, probar en un nuevo sector o emigrar a una zona nueva entre otras muchas situaciones.

Al contrario de lo que muchos piensan, un trabajo de transición ayuda a lograr y potenciar capacidades que de otra forma nunca lograríamos.

¿Esto no es caminar hacia atrás?

Cuando hablamos de una carrera profesional debemos olvidar dibujar una linea continua ascendente con mucha pendiente positiva. En el antiguo paradigma laboral, el de nuestros padres y abuelos, tenía encaje esta creencia, en la actualidad no.

Actualmente podemos encontrarnos con distintas situaciones que nos aparten, momentáneamente, del camino hacia nuestro trabajo objetivo. No por desempeñar un puesto de trabajo para el que estamos sobrecualificados o no ser el deseado supone un retroceso. Todo lo contrario, piensa una cosa.

Por más dinámico que sea tu puesto de trabajo con el tiempo terminas creando tu propia zona de confort, lo que supone que muchas de tus habilidades y competencias no continuarán desarrollándose. Existen profesionales que llevan 20 años haciendo lo mismo que el primer año.

En cambio, si abandonas ese habitad por otro que no conoces necesitas emplearte a fondo para adaptarte, lo que conllevará al desarrollo de nuevas habilidades, que igual, ni conocías.

Es preferible dejar de idealizar una línea ascendente positiva para construir unas escaleras que ayuden a conseguir lo que uno busca.

¿Olvidaré mis proyectos?

Una cuestión que suele surgir durante el trabajo de transición, es la continuidad de tus planes. Soy muy contundente con la respuesta: Jamás olvido cuales son mis metas o proyectos en los que estoy involucrados por el sencillo motivo que mis proyectos me marcan la ruta que tengo que seguir. 

Todas las decisiones que tomo deben estar alienadas con mis objetivos, por lo tanto, nunca pierdo de vista el lugar al que quiero llegar. 

¿Mi trabajo de transición puede enriquecer mi trabajo objetivo?

Si hay algo seguro es que cada experiencia nos enriquece de alguna forma. No es descabellado pensar que una experiencia que no está relacionada con mis objetivos ni perfil descubra que desempeño tareas que son de mi agrado y me gustaría adaptarlas a mi trabajo objetivo.

Al salir de mi zona de confort me veo en la obligación de adaptarme a una situación desconocida, lo que requiere un aprendizaje por mi parte para dar soluciones ante las demandas que se presentan que por lo general son situaciones desconocidas.

¿Será malo para mi empleabilidad?

Como reclutador me dice mucho de un candidato que ha tomado la iniciativa de trabajar en algo que no era de su profesión antes que quedarse de brazos cruzados o esperando que le llegase una oportunidad. Denota proactividad y capacidad de dar soluciones ante inconvenientes que se presenten. Estas competencias son muy solicitadas por las organizaciones.

Actualmente, lo que se valora son perfiles que sean capaces de dar soluciones ante las demandas que se le solicite. Cuantas más experiencias mas enriquecido será mi repertorio de habilidades. 

Cómo me organizo en la actualidad

Lograr un objetivo requiere de planificación, constancia y reorientar mis pensamientos hacia mis metas. Sencillo de contar pero no lo es tanto para llevarlo a cabo. 

Uno de los grandes errores que he visto que se suele cometer con los trabajos de transición es olvidar por completo el trabajo objetivo. Por este motivo siempre realizado actividades que me mantenga activo con mi objetivo y con mi red. Te contaré cómo lo hago.

Me obligo una vez al mes publicar un artículo en mi blog

Continúo interactuando con mi red de contactos, con menor frecuencia, pero sin perder contacto.

Mantengo activas mis redes sociales destinadas a trabajar mi marca personal como mi cuenta de Twitter, Youtube, Instagram y Linkedin.

En mis huecos libres creo contenido para posteriormente compartir con todos vosotros en mis redes sociales y blog.

Participio en proyectos relacionados con mi perfil profesional o que estén relacionados con mis objetivos. Próximamente daré una noticia sobre este tema.

Continuo atento a todas las posiciones que se abren relacionadas con mi trabajo objetivo.

En paralelo a todo esto, intento mantenerme optimista sobre el futuro haciéndome consciente que toda esta etapa de transición es una etapa de aprendizaje que más adelante podré aplicar en mi trabajo objetivo.

¿Qué cosas me ha podido enseñar mi trabajo de transición?

Generalizar es algo que nunca me ha gustado. Si que he percibo que mi trabajo de transición es un sector muy marcado por la jerarquía y el nivel de estudios que uno ha alcanzado.

El trabajo que desempeño es el de celador, jerárquicamente uno de los puestos más bajos dentro de un hospital.

Es muy sencillo que me tomen enserio desde la posición de responsable de selección, coordinador de centro de formación, coordinador de equipos o como formador. 

Como te comentaba, el sector sanitario, está muy marcado el puesto que desempeñas, y no es raro recibir un trato menos agradable si perteneces a las posiciones más bajas de la jerarquía. 

Tengo claro que yo soy Antonio Montoya, igual, vista en pijama de celador, de traje para un evento o con camisa para mi puesto de trabajo, y hay situaciones que no tolero en ninguna situación.

Este trabajo me está ayudando mucho a marcar límites en la comunicación con otros profesionales y poner en valor mi trabajo. Sin olvidar mis dotes como conductor, 1 hora por trayecto hasta mi centro de trabajo.

Sí a los trabajos de transición


Antonio Montoya
Recursos humanos, selección, formación, y desarrollo profesional.

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